Para Enna Debbie.
"Nadie tiene mayor amor que éste:
que uno ponga su vida por sus amigos”.
Juan 15:13
Ricardo D. Cantú
Encontró su camino, precisamente en un mar de desencuentros, como nos ha sucedido a quienes nos hemos visto obligados a dar tremendos golpes de timón, para alinearnos a la voluntad del Gran Espíritu. La transformación profunda, la alquimia del alma y del cuerpo existen. Doy fe de ello cuando la veo con su huipil blanco que contrasta con su bello y liso cabello negro, su sahumerio expandiendo el copal, orando y poniendo toda su intensión en sanar a quien en ella confía. Atrás quedó la mujer con amplios recursos sanadores, pero absorta en sus propios nudos.
La he visto dando amorosos y mágicos masajes usando sus manos, bellas piedras o semillas, realizando limpias con hierbas tradicionales, percibiendo espacios y males, “leyendo” los mensajes que sólo un espíritu como el de ella pueden identificar en el huevo, posterior a una limpieza a la vieja usanza. Mis sentidos han sido testigos asombrados de cómo habla con los cuervos, de cómo viaja en el astral para curar heridas del cuerpo y del alma, de cómo libra batallas contra espíritus en busca de la luz. La oigo hablar con autoridad y recetar de la farmacia de la naturaleza. Como buena Capricorniana su faro buscador ha ido a las raíces de nuestros pueblos, para aprender de ellos. Habla con el “Marakami” quien con un imperturbable “si, sí” responde, mueve energías con su pluma consagrada y adjudica nombres nacidos de su corazón a sus sobrinos. He visto sus ojos iluminados de emoción al platicarnos sus vivencias de curación en sus ceremonias, esas en donde se hace evidente la conexión con el Todo.
Por momentos y con Amalia, nos hemos hermanado en el dolor, pero la verdad sea dicha, la vida nos ha regalado más instantes de alegría: exploramos juntos a la Abuelita medicina, cantamos juntos a la orilla del mar; bendecimos y aplaudimos un atardecer lleno de nubes mientras el hermano Sol se hundía lentamente en el inmenso océano. También hemos disfrutado del verde inmenso de la sierra o de las toronjas en gajos.
Ha luchado contra sí misma y se ha recuperado, vence diariamente sus miedos y construye su fe.
Su generosidad es abrumante y bendita: apenas hace algunos días nos abrió su corazón para compartirnos con toda humildad que le ofreció al Abuelito fuego un intercambio inaudito, cambio que implicaba su vida toda. Por supuesto, el Gran Espíritu habló por medio del Abuelito y le dijo que ella es necesaria por que es una doctorcita medicina (como la describió una chamana de la sierra oaxaqueña, hace apenas unas semanas).
Así es ella: tiene tanto amor, que ofrece su vida por sus hermanos y amigos.
Bendecidos somos, quienes estamos cerca de ella.
Gracias desde el fondo del alma, Enna Debbie.









