P David Esquivel*
El 9 de marzo comienza la 'Cuaresma'. Me recuerda de niño, la ceniza, comer pescado, el ver a los 'santos' cubiertos con paños morados, procesiones con un crucificado, etc. Quizá también a ustedes les evoque esos recuerdos.
He querido, sin embargo, compartirles y trazarles, en breves líneas, lo que considero esencial de la Cuaresma para ayudarnos juntos a vivir más intensamente este tiempo.
Propongo a continuación diez puntos esperando les sean de provecho:
1. Cuaresma viene de "Cuarenta":
- Cuarenta días de Jesús en el desierto después de su bautismo,
- Cuarenta años del pueblo de Israel, viajando de Egipto hasta la 'Tierra prometida'.
Esta cifra bíblica significa un tiempo de conversión, de aprendizaje.
Cuaresma significa pues, el eterno proceso de aprendizaje vital para cultivarnos en la tarea de ser 'seres humanos'. Son procesos, caminos que tenemos que vivir y recorrer.
2. Para nosotros, cristianos, el programa de nuestro bautismo es llegar a "ser santos".
Y esto de "llegar a ser santos", no es otra cosa que aprender a ser 'Humanos' plenamente.
Esto es: aprender a vivir en-relación-con-los demás.
- Con Dios, como padre,
- Y con nuestros semejantes, como hermanos (incluyéndonos a nosotros mismos).
Así pues, la esencia de nuestra fe es que yo aprenda a ser HIJO y a ser HERMANO (partiendo de ser fraterno conmigo mismo).
3. En el Génesis, el pecado (el error, la equivocación) de Adán y Eva no es otro que el de no aprender a ser hijos de Dios, obedeciéndolo, asumiendo su voluntad. El de Caín es el de no aprender a ser hermano, matando a Abel por envidia, tal vez en un verdadero suicidio.
4. En el primer domingo de Cuaresma (13 de marzo este año), recordamos a Jesús que va al desierto donde es tentado por el diablo (va a vivir su “negra noche del Alma”, como afirmaría San Agustín):
- La tentación del pan es el espejismo del tener: asegurarme los bienes materiales, al punto de llegar a ser esclavo de ellos.
- La tentación del templo es el aparecer o aparentar: ser 'alguien', ser considerado por el otro ("¿Qué no sabes acaso quien soy yo..?"), al punto de ser esclavo de mi personaje.
- La última tentación es la del poder: tener dominio sobre objetos o personas aunque sea vendiendo nuestra alma (perdiendo todo escrúpulo o principio).
Jesús tuvo que luchar toda su vida contra estas tentaciones y aprendió a ser HIJO de Dios y a ser HERMANO de los humanos, pero sobre todo, a ser hermano de sí mismo.
5. La Cuaresma siempre está orientada a la fiesta de Pascua, o Misterio Pascual.
Esto es: que nosotros participemos a la muerte y a la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.
¿Por qué esto?
Porque, en nuestra fe de cristianos, creemos precisamente que Jesucristo aprendió a ser verdaderamente HIJO y HERMANO sobretodo cuando asumió, como parte de su aprendizaje el morir en la cruz.
6. Proclamamos nuestra testarudez, ya que no hemos aprendido completamente a ser hijos. Lo anterior queda perdonado en la Resurrección por la obediencia de Jesús, quien aprendió a ser hijo hasta la muerte.
También proclamamos que la desobediencia de todos nosotros, quienes no hemos aprendido completamente a ser hermanos (Caín es el paradigma), queda perdonada por la obediencia de Jesús quien aprendió a ser hermano hasta la muerte.
7. De ahí que, para prepararnos a la fiesta de la Pascua (domingo 24 de abril este año), se nos proponen, como hijos de Dios, tres aprendizajes cuaresmales: el ayuno ,la oración y la limosna.
- El ayuno es sobriedad en nuestras relaciones con lo material: la comida, nuestras posesiones, nuestros apetitos, aficiones e inclinaciones, para no ser sus esclavos, sino señores de nuestros sentidos: la vista, el olfato, el tacto, el gusto y el oído. (también se puede ayunar de carne de prójimo que es a veces la más apetitosa...)
- La oración, para entrar en nosotros y reiniciar o enriquecer nuestra relación con Dios y con nosotros mismos, sin drogarnos de música, ruido, ocupaciones, actividades, vanidades y todo aquello con lo que nos alienamos por temor a entrar en la parte desconocida de nuestras vidas; allá donde sabemos que tenemos 'asuntos pendientes' y que solo vamos postergándolos.
- La limosna, para abrir nuestros horizontes hacia nuestros hermanos, los más humanos -los pobres por supuesto-, pero también hacia el pariente inoportuno, el familiar enfermo y/o abandonado, el colega de trabajo insoportable, el cónyuge o el hijo incómodo con quien se hace difícil abrir canales de comunicación, sin que activemos nuestros mecanismos defensivos.
8. La Cuaresma comienza con el miércoles de ceniza (9 de marzo este año) y abarca casi seis semanas. Hay cinco domingos de cuaresma y el sexto es el Domingo de Ramos (este año el 17 de abril).
Luego viene el TRIDUO PASCUAL :
- Jueves Santo en donde se conmemora la Cena del Señor durante la cual instituyó la Eucaristía y el sacramento del sacerdocio,
- Viernes Santo en el cual hacemos memoria de la muerte redentora de Jesús en la cruz sobre el Calvario;
- Sábado Santo (antes llamado sábado de gloria), durante el cual Jesús reposó en el sepulcro.
El Triduo se culmina con la celebración de la VIGILIA PASCUAL la noche del sábado (23 de marzo este año), en donde hacemos memoria y nos regocijamos de la RESURRECCIÓN de nuestro Señor Jesucristo de entre los muertos. la Celebración más importante de todo el año, incluso más que la Navidad.
9. En estas semanas se nos proponen algunos medios para orientarnos y adiestrarnos en nuestro aprendizaje.
- El primero es la Palabra de Dios. Escuchar, leer, meditar (rumiar) la Palabra de Dios; la que se nos propone los domingos en la Misa o la que nuestro corazón busca. Hagámonos un regalo: un tiempo para leer algún texto de la Escritura. Te recomiendo el libro de Éxodo, en el Antiguo Testamento y las lecturas de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo en los cuatro Evangelios.
- El segundo es acercarnos al sacramento de la Reconciliación o confesión. -Antes de pensar en confesar nuestros pecados como para pasar un examen, se trata sobretodo de regresar o de acercarnos a Dios nuestro Padre quien, como el Padre del hijo pródigo (Lucas 15), nos sigue amorosamente esperando a que regresemos a casa. Aprendamos a perdonarnos, para aceptar el perdón de Dios.
- Es también la posibilidad de un 'coucheo' o asesoramiento con otro hermano en la fe, para verificar, confrontar, aclarar y/o rectificar comportamientos, hábitos, mecanismos, actitudes etc., que no nos permitan ser plenamente nosotros con los demás.
10. Así pues, la Cuaresma es un tiempo simbólico durante toda nuestra vida y que cada año se nos propone para que volvamos a lo esencial de nuestro aprendizaje: relacionarnos con nuestro Dios, con nuestros semejantes y con nosotros mismos, teniendo como modelo a Jesucristo, nuestro hermano, amigo y salvador.
Les adjunto esta hermosa imagen del 'Hijo pródigo' según un pintor camerunés.
Buen camino cuaresmal y recemos los unos por los otros.
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