Ricardo Cantú

  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size
Home Empresa Empresarios Somos Campeones... en malas prácticas
Empresa

Somos Campeones... en malas prácticas

E-mail Imprimir PDF
Ricardo D. Cantú*
 
Integrar es una palabra clave que está lejos de ser bien utilizada en las organizaciones y empresas de nuestro medio. Mayormente no existe la conciencia necesaria entre los líderes de aquellas sobre la importancia que tienen las tareas que buscan la armonía necesaria de los esfuerzos tecnológicos, los procesos y quienes operan unos y otros.  Nos hemos topado constantemente con que se privilegia la adquisición de tecnología (equipos y programas), descuidando los procesos que han de operar en ellos (por ejemplo no se hacen ejercicios profundos para entenderlos y generar mejoras), o se intenta ajustarlos a lo que ofrece o carece el software seleccionado. Lo anterior, sabemos,  obedece a intereses económicos de algunos proveedores poco éticos y al desconocimiento de los directivos. También y con más frecuencia de lo deseable, vemos que se olvidan del hombre que ha de operar tanto los instrumentos tecnológicos y los procesos. Los resultados son, por desgracia, predecibles: fracasos, aumento de costos, resistencias al cambio…
No es de extrañar que por segundo año consecutivo, México haya retrocedido ¡9 lugares! en los índices del Foro Económico Mundial que miden la adopción y desarrollo de negocios con las tecnologías de información y comunicaciones. Se pasó de la posición 58 a la 67 entre 134 países. Actualmente nos superan: Costa Rica, Panamá, Brasil, Colombia y Uruguay, por sólo hablar de América Latina.

Y mientras que en México seguimos sin asumir la importancia de integrar correctamente tecnología, procesos y personas, en otras latitudes se habla con insistencia en la integración de otro factor: el conocimiento. Si bien es cierto, dicho elemento puede ubicarse dentro de “personas”, por su trascendencia está ocupando un sitio prioritario ¿A qué se refiere el conocimiento? A que tanto directivos como colaboradores conozcan lo suficiente las herramientas tecnológicas  y los procesos, así como sus reales posibilidades, impactos y productos, con el fin de que desarrollen mejores prácticas, ahorros, en fin, avances reales en beneficio del negocio o del cumplimiento de los objetivos de la organización.

Sin embargo, y como en muchos otros casos, parecería que somos campeones de malas prácticas. Quizá intentando ahorrar centavos y descuidando los pesos, seguimos contratando herramientas tecnológicas sin entender bien hacia dónde queremos ir, ni la forma en qué queremos llegar y descuidando olímpicamente a quién debe de ser el principal actor: el ser humano que los trabaja. Éste, deseablemente con su conocimiento, asegurará los procesos de mejora continua y con ello, los avances tangibles de nuestra empresa u organización. Lo que es cierto es que, si seguimos caminando de esta forma, es predecible que el siguiente año, la evaluación que hagan de nuestro país, reflejará otros 9 lugares abajo y con esta caída, la de nuestra empresa u organización.

*Socio Director de GETI e Investigador ITESM.
 

Escribir un comentario