Ricardo Cantú

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Sábado 4 de Junio: Ricardo se nos adelanta en el camino

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Ricardo Cantú

Apreciables lectores del sitio de Ricardo Cantú.

Hoy un servidor se atreve a escribir en el espacio de Ricardo pues el día sábado 4 de junio nuestro maestro se nos adelantó en el camino de la vida, no sin dejarnos una estela de luz que nos sirve de guía a los demás, para el recorrido que nos falta.

Sentimos mucho su pérdida, pero queda con nosotros el contundente legado de sus palabras y consejos.

Estamos invitando a todos sus conocidos y a quienes deseen participar, a que dejen algún último mensaje o pensamiento para él.

Para ello les pediríamos que nos dejen sus palabras dando clic al texto "Escribir un comentario", al final del presente, o bien enviando un correo a Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla .

Asimismo les comparto que este sitio se mantendrá por mucho tiempo más. El espacio nos servirá para compartir todavía mucho material de nuestro querido Ricardo, anécdotas de sus conocidos, así como información del libro que nos dejó terminado pero que todavía tiene que pasar por el proceso de publicación.

Les envío un abrazo a todos y quedo a sus órdenes para cualquier cosa relacionada con este sitio.

Ernesto Elizalde

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Actualizado ( Martes, 07 de Junio de 2011 15:23 )
 

¨La Pacha Mamita”

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“Nuestro planeta tiene la capacidad de
alimentar a todos sus pobladores, más
no para satisfacer ambiciones desmedidas”.
Mahatma Gandhi

Esta es la forma poética y entrañable en que los nativos peruanos del Amazonas se refieren a nuestra Madre Tierra, quien es un ser vivo, el cual forma parte de un modesto sistema planetario, presidido por el Sol (el Taita Inti, de los quechuas).

Apenas hace unos 500 ó 600 años, la arrogancia y terca ignorancia del mundo occidental ubicaba a la Tierra como el centro del Universo, mientras que algunos pueblos indígenas conocían con enorme precisión el movimiento solar y lunar, y construían desde hace siglos asombrosas pirámides alineadas y perfectamente sintónicas con los movimientos astrales.

Poco a poco la consciencia de la insignificancia de la Tierra dentro del inconmensurable Universo, ha ido abriendo pequeños espacios de humildad en las sociedades avanzadas y ”modernas” que van obligando a desarrollar nuevas formas de relacionarnos con éste pequeño planeta azul, que nos ha tocado habitar. En cambio muchos pueblos  han mantenido sus formas de vida respetando los entornos naturales en donde habitan, e inclusive han levantado sus voces para denunciar el abuso, que “en aras del progreso”, gobiernos y empresas inconscientes hacen al sobre explotar los mantos acuíferos, lanzar toneladas de veneno al aire, destruir selvas, manglares y bosques.

La cada vez mayor fuerza de los ajustes que nuestra Madre Tierra realiza cotidianamente, también han colaborado a construir la incipiente certeza de que debemos como especie, sociedad e individuos cambiar radical y profundamente nuestra perspectiva actual de parásitos dañinos, al abusar de los recursos naturales.

El temblor en Haití, el tsunami en el Japón, las inundaciones en Rio de Janeiro y las nevadas recientes en diversas partes del Mundo, son gritos de alarma que nos lanza nuestra Madre Tierra. Lo peor es que continuamos poco sensibles a sus manifestaciones, como el evidente cambio climático.

Las naciones más poderosas del Mundo (Estados Unidos y China), se niegan a firmar el Protocolo de Kioto y siguen sus industrias envenenando el aire con millones de toneladas de contaminantes. El Distrito Federal y su zona conurbada son claros ejemplos de cómo fabricamos desperdicios y basura, mucha de la cual no es biodegradable lo que significa que los nietos de nuestros nietos seguirán padeciéndola. Las aguas se contaminan, los bosques son arrasados. Como individuos carecemos de la consciencia necesaria para cuidar y administrar correctamente el agua, seguimos adquiriendo automóviles de seis o más cilindros, los cuales son altamente contaminantes. Pensamos que si ponemos la basura fuera de nuestra casa (o auto), estamos cumpliendo y pasamos el problema a otro. Así nuestras ciudades, carreteras y algunas playas son verdaderos chiqueros.

Mucho se habla y se seguirá hablando del 21 de diciembre del 2012. Más allá de las perspectivas catastrofistas y apocalípticas, me pregunto de ¿Qué magnitud tiene que ser la reacción del ser vivo que habitamos (nuestra Pacha Mamita) buscando auto sanarse, para que cambiemos nuestra enferma forma de vida?

Ante la contundencia de los hechos recientes, ésta pregunta me quita el sueño.

Actualizado ( Sábado, 26 de Marzo de 2011 02:11 )
 

Rosa Mística: en medio de las espinas.

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Lo que hoy compartimos, amigas amigos, puede ser un ejemplo de un dueto grabado en dos momentos y lugares distintos, pero que intenta conjugarse en una sola melodía. La primera parte corresponde a un escrito en el que pretendo agradecer un acto entrañable. Como la información no es mía, sentí la necesidad de solicitar autorización para publicarlo. No sólo recibí la autorización, sino que ésta llegó acompañada de la segunda parte. Considero una grata obligación del corazón, compartirles la respuesta recibida (Ricardo Cantú).
Primera Parte
Ricardo Cantú
Miguelito es un ser especial. Sus padres lucharon durante años para concebir un hijo. Finalmente y en el momento menos esperado, la semilla que fecundaría el óvulo del cual nació, inició un proceso de gestación que fue preámbulo de una valiente, grandiosa y entrañable lucha. Las semanas posteriores a su nacimiento, el pequeño guerrero (siempre acompañado de sus dos amorosos padres Almita y Jonathan), fue sometido a varias y delicadas operaciones, en las cuales su vida corría peligro. Bendecido por Dios y claro del papel que viene a jugar entre quienes hemos aprendido a amarlo, enfrentó y venció cada reto.
Se podrán imaginar el viacrucis que sus padres recorrieron: visitas de emergencia al hospital, noches en vela, días mirando al pequeñín en su lucha denodada… sin capacidad de hacer más nada que estar ahí y orar y orar. Los amigos hicimos lo que podíamos: sumarnos a las oraciones. Una amiga de Alma y Jonathan, dio un paso más: les pidió autorización para que la figura de María Rosa Mística, una Virgen viajera, los acompañara en esos negros días de lucha entre la vida y la muerte de Miguel Ángel.
Por supuesto que aceptaron y le abrieron la puerta a María Rosa Mística. Sin duda por la entereza del pequeño, la destreza de sus médicos, las oraciones de tantos y tantos que nos sumamos en una gran plegaria, y por supuesto del cariño, entrega y amor de sus padres, Miguelito sobrevivió. Hoy es un niño encantador, amado, lleno de luz y feliz. Sus padres no ocultan su alegría (¡ni nosotros!) al ver sus avances, y ya pronto irá a la escuela.
Recordarán, amigas amigos, la prueba que Dios me regaló en agosto pasado: un diagnóstico de cáncer prostático. Gracias al Cielo y a muchos Ángeles la enfermedad va en franca remisión en tan solo cinco meses, debido a la maravillosa medicina alternativa y amable. Sin embargo, Almita y Jonathan me hablaron hace algunas semanas y con enorme emoción y cariño me preguntaron si aceptaría que la Virgen viajera vinera a casa para acompañarnos en estos tiempos de sanación. La sola pregunta nos llenó de ternura y agradecimiento a Amalia y a mí ¡Por supuesto que sería bien recibida!
Como saben amigas amigos, nazco en el seno de una familia presbiteriana de tercera generación. Crezco en una iglesia sin imágenes y con enormes dudas sobre la existencia de ángeles, vírgenes, santos, Cristos crucificados, etc. Bueno, inclusive los Reyes Magos eran cuestionados (ya saben, éramos clientes de Santa Claus). He aprendido a venerar el lado femenino de Dios y alejarme de las figuras solo masculinas y patriarcales de lo divino. Lo anterior para intentar explicar que he luchado por avanzar en la aceptación de las figuras femeninas, en lo místico. Sin embargo, no es algo que se me de con mucha facilidad: no soy nativo de la cultura católica, soy migrante en ella.
Al buscar más de información sobre María Rosa Mística encuentro que “Nuestro Señor me envió (afirma la Virgen) para implantar una nueva devoción Mariana en todos los institutos, tanto masculinos como femeninos, en las comunidades religiosas y en todos los sacerdotes”. Se habla de una serie de apariciones desde el año 1947 y de su prédica de oración y penitencia. Una frase me llamó la atención: la rosa en medio de las espinas.
En estos días de tenerla en casa como silente compañera, de acostumbrarme a saludarla de madrugada al inicio de mi jornada y de pedir bendiga mis maravillosos y sanadores tés, he ido entendiendo que más allá de la imagen y de mis prejuicios infantiles, el fondo de su sanadora presencia tiene que ver con el enorme cariño de quienes permitieron que esté en casa, del ejercicio entrañable de fe que conlleva su visita y la certeza de que ha acompañado ya a muchas familias en momentos de dolor e incertidumbre. No habla, no cambia su postura de oración, no cuestiona, no opina, no juzga, no pide nada a cambio… sólo acompaña con sus manos juntas en oración. Es como si todo el día y toda la noche, estuviese en constante plegaria por nuestra salud.
Hace apenas unos días, la vida nos puso frente a otro gran reto: la esposa de un entrañable amigo enfrenta una difícil situación de salud. De inmediato pensé que María Rosa Mística debería de visitarlos. Amalia con su práctica y contundente sabiduría me dijo: Ricardo por ahora pidámoste a la Virgen la ayuda para nuestra amiga. Ya vendrá el tiempo de que la visite. Y así lo hemos hecho.
Dice Alberto Cortés: “¿Por qué será que primero se da la espina y después la rosa?” ¿Por qué se nos da primero la enfermedad y después la gracia de la salud? Tal vez para aprender del dolor y el miedo que aquella significa o tal vez para valorar la vida y la salud. Quizá para recordar que si la humanidad tiene futuro, es gracias a esas extraordinarias redes de amor que vamos construyendo y que permiten compartir la fe, la certeza de un día asoleado después de la tormenta y del amor que significa la visita de una Virgen viajera, que por supuesto llega a nuestro hogar gracias al alma, las manos y la intención de seres luminosos, que nos la entregan con lágrimas en los ojos, en medio de un abrazo fraterno y lleno de fe y con la certeza de que pronto, muy pronto, la salud total regresará.
Segunda Parte
Alma Polo
Perdón por hacerte esperar tanto. Quería comentar lo siguiente si quieres incluirlo: solo deseaba que lo supieras.
Aunque fui formada en el catolicismo, con el paso del tiempo, fui perdiendo la fe. La verdad las misas, los rezos estándar y la religión institucional me fueron vacunando en contra de la religión en general. Me volví muy pragmática y poco creyente de muchas cosas.
Pero Miguel y lo que llegó con él, cambió todo en mi alma y en mi vida. No había manera de no creer en Dios, no había manera de no confiar en el poder de la oración y del amor compartido por quienes estuvieron al pendiente de su salud; no había manera de no creer que tenía en él, una enorme energía.
La Virgen -como bien lo dices- representa todo ello. Mi amiga la llevó el día que operaron a Miguelito la primera vez, y la entregó con toda la fe, amor y voluntad del mundo. Su esposo fue hasta el hospital para dejarla -se salió del trabajo-  porque sabían que nos iba a ayudar. Y lo hizo. Fue la depositaria de muchas cosas más de lo que una imagen religiosa en sí representa.
Y con el amor con la que la recibimos en casa por mucho tiempo, quisimos compartirla contigo, porque te queremos mucho por todo lo que hemos compartido y porque sabía -como ahora lo constato en tu escrito-,  que también ibas a sentir todo lo que ella implicaba.
Miguelito siempre lo supo, sin habérselo enseñando, se acercaba y la saludaba y le daba besos.                                  Antes de llevártela, la acarició y le sonrió con esa maravillosa sonrisa que tiene y supimos que sabía a dónde iba y a qué iba.
Gracias por tus palabras, lloré y sonreí.
 
 
 

 

Actualizado ( Viernes, 11 de Febrero de 2011 23:36 )
 

Mi próstata: gran maestra V. Guerrero de la luz.

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“Los guerreros de la luz
mantienen el brillo en sus ojos.
Están en el mundo, forman parte de la vida
de otras personas y comienzan su jornada
sin alforja y sin sandalias.
Muchas veces son cobardes.
No siempre actúan acertadamente.
Sufren por cosas inútiles, tienen actitudes mezquinas,
a veces se juzgan incapaces de crecer.
Frecuentemente se consideran indignos
de cualquier bendición y milagro.
No siempre están seguros de lo que
están haciendo aquí.
Muchas veces pasan noches en vela,
creyendo que sus vidas no tienen sentido.

Por eso son guerreros de la luz.
Porque se equivocan. Porque se preguntan.
Porque buscan una razón – y con seguridad
la encontrarán”.

Por favor, no me tomes a mal. El concepto de guerrero de la luz es de Paulo Coelho y lo tomo de uno de mis libros de cabecera (“El Manual del guerrero de la luz”, Grijalbo, México, 2000), el cual fue mi compañero e inspiración cuando hace años vivimos como familia, el reto más portentoso que hayamos enfrentado. Entonces y de cara a la enfermedad, no tenía ni tengo, otra opción más que aceptar mi rol de guerrero, el cual fue ratificado al paso de los años, cuando encuentro en la tradición tolteca que el mismo vocablo se emplea para definir el tercer momento necesario para llegar a ser hombre de poder, como lo comparto en mi multicitado libro. El guerrero no tiene compasión de sí mismo, no se toma en serio, no gasta energía en lamerse las heridas ni juega el rol de víctima de las circunstancias o de los demás. Busca ser impecable y disfruta la batalla, enfrenta a sus pinches tiranos –en ocasiones disfrazados de enfermedad- y sobre todo, busca influir positivamente en su entorno para en la medida de lo posible, cambiarlo para bien.  Añadir que es de la luz, me significa el compromiso “con la primaria voluntad hacia el bien, que crea y sostiene eternamente el Universo”, tal como reza el Arquetipo Maestro. 

La enfermedad -gran maestra-, ha venido a replantearme mi relación con Dios. Dos elementos puedo compartirles desde el fondo de mi corazón: Un buen día en plena crisis curativa y desesperado, me encontré hincado asumiendo que si era la voluntad divina, sanaría. Le pedía a Dios que fuera mi médico. Hace apenas unos días, Vero –querida amiga del Tec de Monterrey-, me preguntaba por mi salud. Le expliqué los avances esperanzadores y con sus expresivos ojos, me dijo: “Ricardo, tú y yo sabemos que la curación no se debe a la dieta, la homeopatía, las hierbitas, los tés o al ajuste de cadera. Si hay sanación es por obra de Dios”. Tiene toda la razón.

Como señala Coelho, los guerreros de la luz nos equivocamos, no nos sentimos merecedores y añadiría, que por momentos perdemos la fe. Esto da pie a la otra vivencia que quiero compartirles. Como siempre, Amalia lectora voraz adquirió el último libro de Coelho: “Las Valquirias” (Grijalbo, México, 2010). Lo concluyó y días después inicié su lectura. Tanto me atrapó que lo acabé rápidamente y lo reinicié de inmediato hasta devorarlo por segunda ocasión. Relata la búsqueda de Paulo y su esposa Cristina de sus Ángeles personales y el proceso que los llevó a sentirlos e inclusive, mirarlos de frente.

Mi mente racional me indicó por años que los Ángeles forman parte de un bien intencionado  y poético mundo de alguna manera lejano a mí, dado que nazco en el seno de una familia presbiteriana, donde el concepto no era muy empleado.  La enfermedad me permitió ver la manifestación de muchos, muchos Ángeles que “acamparon a mi alrededor”, para apoyar la sanación. Cofe diría que es un gran equipo, añadiría: de Ángeles. Desde quienes fueron instrumentos de Dios para abrirme puertas, hasta quienes con sus manos, sus buenos deseos, su sabiduría o palabras, han apoyado cálidamente el proceso. Mil gracias a cada uno de ellos.

Actualizado ( Miércoles, 22 de Diciembre de 2010 02:00 )
 

Mi próstata: gran maestra IV. El sanador herido.

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“Cuando nos ponemos enfermos, no sólo
tenemos la oportunidad de recuperar la salud,
sino también de dar un salto cuántico hasta un nivel
de bienestar mayor. La sanación debería ser un método
que no sólo elimine los síntomas sino que
también permita alcanzar crecientes estados de salud”
A.Villodo.

A veces, las más grandes bendiciones llegan rompiendo todos los cristales. En el bendito proceso de sanación que he vivido en los últimos cuatro meses me encontré con tres seres maravillosos que abrazaron su destino como sanadores, a partir de tremendas enfermedades o pruebas vividas en carne propia. Debie García lucha contra un pasado gris y sin esperanza. Hoy dedica su vida al servicio y la sanación, Sergio Arroyo enfrentó un tremendo accidente y el pronóstico médico era que difícilmente podría caminar sin ayuda de bastón. Hoy corre diariamente 10 kilómetros y dedica su vida a aliviar a los demás por medio de los alimentos y de aprovechar las medicinas naturales que éstos proporcionan. Federico Cruz, estuvo desahuciado por cáncer en el estómago. “Sin nada que perder” se pone en las manos de un médico tradicional de San Luis Potosí y con base en la herbolaria, la homeopatía e iridiologia no sólo se recupera sino que también se compromete –como proyecto de vida- a sanar a los demás.

Actualizado ( Miércoles, 22 de Diciembre de 2010 01:59 )
 


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