Ricardo Cantú

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Opinión

Se Solicita Líder familiar

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Miguel Ruiz* 

José y Ana, dos jóvenes de 15 años estudiantes del Poli, platicaban sobre la tarea que dejó la maestra de Comunicación y Liderazgo. Consistía en elaborar un anuncio que en teoría se publicaría en la sección de empleos de un periódico de circulación nacional, donde se planteara el perfil de una nueva profesión que hiciera mucha falta, que tuviera un gran futuro y que de existir tuviera la capacidad de generar cambios positivos a nivel social. Se plantearían tanto los requisitos como los beneficios que se ofrecerían a este personaje profesional.

Se pasaron una tarde en el parque compartiendo ideas, algunas chuscas y otras absurdas. Sin darse cuenta terminaron platicando de sus familias (al igual que pasa con la mayoría de las madres y padres de familia). José es un joven que vive con sus dos padres, ambos trabajan, la convivencia familiar es escasa y él piensa que hay ausencia de autoridad en su casa pues hace lo que quiere, la comunicación apenas fluye entre él y sus padres. Ana vive con su mamá, que trabaja y es madre sola, su papá se aparece de vez en cuando y apoya un poco en los gastos de manutención.

Decían que eran compañeros de las mismas penas, que les gustaría vivir en un hogar donde hubiera armonía y bienestar, y se preguntaban: ¿Habrá hogares así? ¿Qué se necesitaría para lograrlo? ¿De quién dependería lograrlo?

De repente regresaron a la tarea de la escuela y comentaron: ¿Y si orientamos el trabajo de la maestra a las familias? ¿Si se pudiera contratar a alguien que nos guiara para enfrentar los retos que tenemos en casa?… se quedaron pensando y Ana comentó que sería padrísimo encontrar alguien así. Al final, la tarea de Ana y José la presentaron como si fuese un anuncio en la sección de empleos del periódico y quedó de la siguiente manera:

Importante Familia Mexicana solicita:
Líder Familiar
Requisitos:
• Amoroso con su pareja e hijos
• Hombre o mujer
• Que sus decisiones estén enfocadas efectivamente a lograr el bienestar de la familia
• Íntegro (que sea congruente en el decir, hacer, pensar y sentir)
• Dedicado 100% a la familia (tiempo completo, lo cual no significa que cumpla con sus obligaciones laborales, pero sin descuidar a su familia)
• Ser como el buen juez: que su verdadero y más importante liderazgo lo empiece en casa (que no sea candil de la calle y oscuridad de su casa).
• Con visión real y optimista (con claridad en los objetivos. Que sea una persona de fe y que inyecte esperanza al entorno familiar)
• Con gran influencia en el ámbito familiar (que su vida sea un ejemplo de lo que predica y una inspiración para seguirlo, que sea “influyente” en el más amplio sentido de la palabra)
• Que sea un buen promotor del cambio (el cambio para mejorar debe empezar con su propio ejemplo)
• Amplias habilidades para la comunicación con jóvenes, especialmente para escuchar y comprender 
• Experiencia en establecer prioridades que fortalezcan el espíritu del liderazgo familiar 
• Enfocado en el servicio (que sea comprometido, que asuma su liderazgo como un privilegio, pero también y especialmente como una responsabilidad)
• Que busque y promueva la unidad y cohesión familiar (acostumbrado a sumar esfuerzos familiares con una filosofía de ganar-ganar)
• Con reconocida capacidad y experiencia en la ley de la siembra familiar (comprometido en sembrar amor y comprensión, para lograr generosas cosechas de armonía y plenitud familiar. Que sea un entusiasta sembrador de semillas de liderazgo en sus propios hijos)
• Que su propio liderazgo sea una hermosa herencia de paz emocional y espiritual
• Que sea un Líder Familiar Profesional (no se valen líderes improvisados. Debe tener interés en seguirse preparando y promover el aprendizaje significativo. Que viva con la filosofía del Tec. de Monterrey “Nos exigimos ser mejores”)
• Que actúe positivamente y ponga manos a la obra

 

Ofrecemos:
• Amplio reconocimiento de su liderazgo y autoridad, de todos y cada uno de los miembros de la familia
• Mucho respeto, cariño y amor
• Seguir sus directivas con total confianza
• Como hijos, echarle ganas en los estudios y dar nuestro mejor esfuerzo
• Sentirnos orgullosos de tener un papá o mamá líder
• Reconocer su influencia y sentirnos inspirados por su ejemplo para actuar en consecuencia
• Comunicarnos efectivamente y comprenderle
• Vacaciones en la playa cada año (aunque él o ella las pague)
• Poner por obra la enseñanza recibida.
 

Seguramente al terminar su tarea, Ana y José se habrán preguntado: ¿Habrá hogares que tengan este tipo de líderes familiares? Cuando la maestra revisó la tarea, se quedó pensando en lo conveniente que sería compartirla en la próxima junta de padres de familia. 


Al leer el relato anterior ¿Le invita a reflexionar sobre el estado que guarda el liderazgo en su familia?  Sin duda, como padres todos tenemos un poco de todo: fortalezas y también áreas de oportunidad que tenemos que trabajar para lograr un liderazgo familiar pleno y nutritivo.
 
Porque finalmente ese líder que requiere su familia es usted, soy yo, somos todos y cada uno de los padres de familia, ya sea hombre o mujer. Uno pensaría que este liderazgo es imposible de lograr porque es un liderazgo ideal, tal vez utópico. Pero algo que podemos decir a nuestro favor, es que nuestros hijos no necesitan padres perfectos, es decir, líderes familiares perfectos; sino padres-líderes que busquen la mejora continua en todas las áreas de las relaciones familiares, que asuman con amor y responsabilidad el papel de líderes que legítimamente les corresponde. El liderazgo familiar no es negociable, en buena medida, una buena parte de la confusión que vivimos en la actualidad se debe a la falta del liderazgo en las familias.

Las decisiones más importantes a nivel social no se toman en “Los Pinos”, o en las oficinas de los funcionarios de más alto nivel; no es así. Las decisiones más trascendentes son las que se toman en la intimidad de cada hogar, en la convivencia cotidiana de cada familia. Hagamos pues de cada hogar una verdadera escuela de liderazgo que tarde o temprano se convertirá en una “Universidad del Liderazgo”. Esta es una forma de lograr cambios positivos y verdaderos para el bienestar de nuestro país y de nuestras familias. El liderazgo familiar no es un club exclusivo y no depende de la condición social, económica, del género o la raza; se puede tener liderazgo si se asume el compromiso de lograrlo. Tal vez sea cierto lo que planteaba Confucio hace siglos: “Es más fácil gobernar una nación, que liderar un hogar”.

Enhorabuena y que en su hogar se viva un sano y creciente espíritu de liderazgo familiar. 

* Ingeniero Industrial egresado del IPN  con Maestría en Educación Familiar por el Instituto de Enlaces Educativos. Ha sido docente en el IPN durante 26 años. Los últimos 10 se ha propuesto, como parte de su misión, compartir espacios de reflexión sobre Desarrollo Humano con adolescentes y ha participado en la Escuela para Padres, especialmente en el Politécnico Nacional.

 

Actualizado ( Jueves, 13 de Enero de 2011 23:35 )  

Comentarios  

 
0 #2 Karla 02-02-2011 23:00
Me encantó su publicación, muy interesante.
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0 #1 Jorge Bárcena N. 14-01-2011 17:37
Me gusta la descripción del "puesto". Al cotejar el modelo con nuestra realidad personal, nos permite contrastar lo que nos (me) falta desarrollar.
El ofrecimmiento de parte de los hijos me parece una justa retribución.
Más allá de lo bonito que suenan ambos: ¿será verdad que uno tiene los padres´ó hijos que necesita? o como dice Eckhart: "si alguien se siente iluminado que se vaya a vivir una semana con sus padres y ahí lo confirme"
Gracias por sembrar.
JBN
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