Ricardo Cantú

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Testimonios

Gracias Maestro por haber herido mi vida con tu luz

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Querido Maestro.

Siempre quedará impreso en mis experiencias de vida, en mis memorias, en mis textos, en mi diario, en mis reflexiones, y en todo lo que me define como ser humano, ese maravilloso acervo de bondad, ayuda, compromiso para con la vida, compromiso para con el trabajo, autodefinición, congruencia, amor y un bagage amplísimo de enseñanzas y experiencias con las que me dejaste marcado.

Tuve la gran dicha de compartir contigo cervezas, proyectos, historietas, filosofía, política, cafés, dinámicas de grupo, terapias y más. Ya bien teniendo que trabajar contigo mientras te maquillaban para aquel programa de "Los Politécnicos", ya bien emprendiendo el quehacer de atender clientes, filosofando en las banquetas de la colonia Lomas de Becerra o en tu oficina del Parque México.

Me tocó compartirte mis tristezas y alegrías con mis parejas sentimentales y me regalaste oídos para los ácidos que sufría por la política nacional y me enseñaste a combatir a mis propios demonios.

Corregías mis textos o me aportabas consejos para sacar adelante a mis hijas.

Conocí a Milo Manara por tí y gracias a tu enorme fe, me la creo y me veo como dibujante. Mi ilusión de vida, hacer cómics, tomó forma gracias a tus palmadas en el hombro y con esas palmaditas salieron cientos de páginas de caricaturas.

Cuando me encontré abatido, en el hoyo de la desesperación, en más de una ocasión me encontraste para sacarme de vuelta a la luz.

En uno de los cursos que nos diste me hiciste ver qué cosas me llevaban a la felicidad y como andar el camino para acercarme a la plenitud de la vida.

Gracias a ti, conozco a muchas de las personas importantes de mi vida y, no hay persona importante de mi círculo que no te haya conocido y comparta el agradecimiento. La gente que hoy me ama, sabe y te agradece los cuidados que me diste.

Me enseñaste la importancia de ser congruente con uno mismo, los derechos de ser joven y el arte de pelear por nuestros ideales. Mi amor razonado por este país y mi pequeña lucha por defenderlo te las debo a ti (aunque no siempre hayas concordado con mi visión).

Creamos juntos personajes de ficción y ellos todavía tienen mucho que compartirle al mundo mucho de tus enseñanzas.

No querías que fuera a Egipto mientras no cumpliera con mi deber e hice berrinche como un hijo con su padre.

Navegamos el Lago de Guadalupe buscando rescatarlo y nos doblamos el lomo varias veces tratando de llevar cosas buenas a la gente que lo necesitaba.

Me llevaste de las orejas al doctor y me empujaste a conocer a nuevos maestros.

Contigo lo mismo era pararse a disfrutar un brindis o un concierto en el Castillo de Chapultepec, que meterse a los arrabales a compartir esperanza.

Te quedé a deber la formalidad que tanto me exigías y ahora, gracias a ti, no voy a poder llegar tarde a ningún lado sin sentir que es a ti al que estoy fallando.

Te voy a extrañar, pero siempre serás mi luz guía, gurú de gurúes.

Gracias por haberte topado en mi camino.

Gracias porque ahora se, que la vida puede ser muy buena y hoy estoy en paz con ella.

 

Ernesto.