Ricardo Cantú

  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size
Testimonios

Ricardo. Por David Esquivel

E-mail Imprimir PDF

Ese sábado un gran cardo

Se enterró en mi corazón.

¡Aquello no podía ser cierto!:

Que tu estuvieras ya yerto.

Fui preso de la sinrazón:

¿Eras tú mortal, Ricardo?

 

Mas tu segura voz: “¡Maestro!”

Tu mano tendida y franca,

Tu sonrisa cálida y amiga,

Me invitan que vaya, ¡que siga¡

Pues tú, ahora ‘desde la banca’

Sigues siendo el fiel y el diestro.

 

Allá por los años setenta,

Con los hippies psicodélicos,

Fuiste hongo que alucina

Y, como John, con ‘Imagina’’,

Nos volvimos anti bélicos:

‘Paz y amor’; sueños sin cuenta.

 

Con tus terapias y tu ‘gaviota’

Soliviantaste utopías

Contra moldes establecidos

Y sus espejismos fingidos;

Como el Quijote y sus vías

Que no cruza un mundo idiota.

 

Tu, el solidario y cercano,

Acompañando los procesos

De jóvenes y de adultos,

De pudientes y de incultos,

Empatizando con los lesos

Que te sintieron su hermano

 

Artífice del liderazgo,

Mas no del que se jacta el mundo.

Nunca seguiste la manada,

Ni fuiste por senda marcada.

Te volviste un trotamundos

Compartiéndonos tu hallazgo.

 

De las profundidades buzo,

Marino de los siete mares:

Evangelio y profecía,

Psicoanálisis, astrología…

En foros, templos, aulas, bares…

Brújula en un mar confuso.

 

¡Vete, pues sabio alquimista!

Tu transmutación magistral

Te eterniza en plenitud.

Bebiste la fuente de juventud

De Aquel que tomó el Santo grial.

¡Amoroso y dulce artista!

 

Rostro de hombre, alma de niño.

Hijo, hermano, padre, amigo…

Te nos diste íntegro, entero,

Iluminando el sendero;

Compartiéndonos tu trigo.

A ti nuestro amor y cariño.

 

Por eso te expreso mi rima,

Juglar, trovador, poeta…

Que llegaste en mi amanecer

Y me ayudaste a crecer;

Y a yo mismo hallar mi meta.

¡Rica, te expreso mi estima!

 

 

En la octava de la Pascua de Ricardo David Cantú Deras

David Esquivel

 

Actualizado ( Miércoles, 15 de Junio de 2011 01:29 )